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viernes, 26 de noviembre de 2021

Este dolor que no se irá

 Hoy, ella, cumpliría veintiséis años. En cambio… en cambio ya son más de diez.

Cuando pienso en ella, al menos ahora, aparece ante mí, con añoranza, gracia, pero a la vez con placer, el recuerdo de su rostro sonriente. Sus primorosas facciones gesticulaban la mitad del tiempo de ese modo, y la otra mitad en ellas se vislumbraba la nostalgia, la tristeza y el dolor de su alma. Siempre supo conllevar esos sentimientos, anteponiéndose a casi todo en la vida… casi todo. Ella era positiva tanto como podía, ante todo veía el lado positivo, y con algo de humor lo negativo.

Su fe era algo que entonces no compartía ni remotamente; no sólo en lo religioso, también hacia la vida misma.

A lo largo de estos años, cerca de estas fechas he hecho diversas cosas para honrarla. Desde un pequeño altar en Muertos hasta acudir a la iglesia a la que acostumbraba ir ella. Del mismo modo, algunos pensamientos y escritos sobre ella y mi pena he realizado en antaño. Recuerdo que en uno de ellos mencioné como la verdadera muerte es el olvido, y que recordar a los difuntos es honrarlos. Ahora también creo que hacer ciertas cosas que hacían es honrarlos, obviamente en las que creemos, las que se vuelven costumbre para bien y las positivas, desde formas de ver la vida hasta alguna manía o gusto en particular.

 

Jamás olvidare aquel momento, el momento en que me enteré. Fue un impacto enorme, dos frases muy usadas aplican para describir aquel momento: fue como un balde de agua helada y mejor siéntate. Fue tan repentino y horrible aquel suceso que la aparto de mí… de mí y de todo, que un tiempo después terminé por los suelos.

En un corto periodo de tiempo, en el cual se engloba su fallecimiento, también tuve que mudarme del que hasta ahora llamo hogar (en la actualidad, y a más de una década, sigo soñando con estar en él e incluso revivir grandes momentos allí), también mi abuelo falleció… un gran hombre. Todos estos eventos y algunos más me llevaron a sufrir de un trastorno obsesivo compulsivo, es algo que pocos saben, a pocos se los digo y a muchos menos les interesa sépanlo o no. Mucho me ha costado sobrellevarlo, pero lo he conseguido. Durante los primeros años, y en retrospectiva, es por ello que poco pensé en ella y su ausencia. El TOC en esos años iniciales fue un verdadero infierno, un aberrante lugar del que no veía salida alguna. Me sentí así cuando me informé sobre qué era lo que me pasaba; concluí qué si aquello era algo meramente psicológico, arraigado ya en mi mente, ¿cómo podría escapar de ello?

Años después es que la realidad de su muerte poco a poco me llevo de vuelta al abismo que es la depresión, al mar de la soledad y a la andanza en la desértica desesperanza. Jamás la volvería a ver, a escuchar, a sentir su presencia… Jamás podría decirle lo importante que era en mi vida, y se dice fácil y con mucha frecuencia, pero justo ahora desearía poder tenerla frente a mí y decirle como el conocerla cambio, y aunque fuera poco entonces, mi forma de ver y valorar a los demás; como desde que te conocí aprecio las pequeñeces de la vida y las minucias que nos hacen felices, entre tantas y tantas cosas más.

En este momento, con mis ojos acuosos, y como lo viví entonces, siento como la muerte, la ausencia, el desvanecimiento eterno y repentino de quien se ama duele, duele de forma desmesurada. Y no se va, no se irá, podrá aminorar, incluso ser llevadero, pero jamás se irá. El amor, un amor que emana y se guarece en el alma es el que se siente en el pecho, ahora lo sé; pues su ausencia también se sufre justo ahí. No por nada se dice que el amor y el alma se encuentran ahí.

La compunción, el sufrimiento y la pena me llevaron a tener que encarar lo más recóndito en mí, todo eso que está en muchos de nosotros y bien puede permanecer oculto por siempre; conviviendo entre ángeles y demonios es que uno puede o salir del abismo o… bueno, acabar mucho peor de lo que jamás podríamos imaginar.

Los recuerdos gratos, si bien dolían y me desquebrajaban el corazón y desgarraban la razón, a la vez me daban algo que no sé cómo describir más que como un poco de energía para seguir delante. Aún es así, por ello es que con nadie hablé o hablo sobre esto. En parte es también por la costumbre, con nadie he contado para superar y conllevar las putadas del a vida, y cuando tuve a ese alguien, a mi mejor amiga… la perdí. Eso hacía más grande mi sufrir, no poder contarle a ella lo mucho que me mataba su partida.

Al igual que el dolor no se va la ira puede hacer metástasis. Rabia hacia uno mismo, hacia el mundo y hacia quienes son responsables. Pero este sentimiento es más fácil de canalizar que el dolor.

En ocasiones siento que mucho de lo que era yo se fue con ella, para de igual modo no volver nunca. Si en el alma y el corazón una porción se desprende nada podrá llenarlo del todo, pues es a la medida de ese amor marchito, arrebatado de tajo, con abrupto; el corazón podrá cicatrizar, pero el alma o se encoje o se queda fisurada.

Vivir todo esto, pasar por esto pone tantas cosas en perspectiva… casi tantas como las que pone en tela de juicio. Las primeras te permiten avanzar mientras las segundas te frenan. La clave es encontrar un equilibrio y no volverse loco antes o después. De igual forma el dolor por el desamor debe ser un tanto equitativo, de no serlo desemboca en algo malo.

 

En la vida podremos amar a diversas personas, seres o lugares, todos ellos de forma diversa y variable en cuanto a intensidad y profundidad, pero jamás a dos del mismo modo, jamás. Si en verdad amamos debemos apreciar a ese alguien de verdad y con total sinceridad, sin hipocresía ni medias tintas. Es así que te digo, si amas a alguien de verdad piensa en como seria si de un momento a otro muriera, y si la forma en que la has tratado es acorde a como dices amarla. Es fácil enfurecerse con alguien y decidir, en el momento, que es mejor mandarlo todo al carajo, de la forma que sea, pero después y ante un acontecimiento repentino, los verdaderos sentimientos brotan y ese amor se transforma en dolor, sufrimiento y arrepentimiento que podrían durar hasta nuestro inevitable fin lacónico o prolongado. Lo mismo aplica en un sentido inverso, si amas a alguien que te ama piensa en el dolor que le causarías si murieras, lo digo pensando en eso egocéntricos idiotas que se creen que por que es su vida da igual lo que hagan o simplemente no piensan con claridad. Algo muy frecuente en la juventud.

 

Y es que el dolor de la muerte es cosa de los vivos. Muchas veces me preguntaba qué haría o diría ella en cierto momento o lo mucho que sé que le gustaría estar en ese momento y lo tanto que lo disfrutaría… como alguna vez la vi hacerlo en circunstancias similares. Cosas de la mente ante la añoranza.

 

Ya hace medio mes podía sentir que este mes sería “complicado” incluso pesado, por tratarse de su aniversario… Justo ahora no me siento tan sereno y centrado como quisiera. Decidí escribir esto para pensar en ella estos días, e inevitablemente han salido cosas, sentimientos y recuerdos que si bien no estaban enterradas si estaban asentadas en las aguas de la memoria. Porque el dolor nunca se va, y los recuerdos buenos y malos de un amor maravilloso tampoco lo hacen. Como dice la canción Amar es sufrir; y es que eso no le quita lo magnifico al amor, sólo lo hace lo más real, hermoso y humano de la vida… y espero volverlo a experimentar.

Aún ausente me hace mejor persona, y eso me da felicidad.

 

Quien ama de verdad llevará consigo ese amor hasta que su último aliento abandoné su cuerpo.

 

Ella era joven y bella… Y en el interior era infinitamente más bella.

 

1637215200

 D. Leo Mayén

 

 



viernes, 23 de marzo de 2018

Bloqueado, destrozado

Tiene mes y medio que no publico nada aquí, ni el estado del clima. Y de este pensamiento se origina por allá en el extinto dos mil diecisiete, específicamente en septiembre. ¡Seis meses...! Juraba, hasta hace unos minutos, que tenía menos tiempo que lo escribí... la mitad de tiempo quizá. Sorprende el funcionamiento de la memoria, de la verdad del ayer en ésta, de cómo carece de sentido o del mismo tiempo como estrictamente lo conocemos.
Es curioso pero, con respecto a mi estado anímico contado en el siguiente texto... creo estar igual, si no es que peor.

Bloqueado, destrozado


Siento ardientes ganas de escribir, mas no sé sobre qué. Un cuento quizá, alguna historia larga, sobre mi amor-desamor… sobre ella.
Desbloquearme lo logro con tiempo o buscando algún pensamiento navegando errante en mi cabeza, como tantos y tantos; o sólo escogiendo un proyecto aún en el aire, orbitándome a la espera. De cualquier modo esto es más fácil que recordarla o pensar en ella, en aquellos tiempos lejanos; sentir algo hacia ella que me de aliento para vivir… ¡Maldita sea!, este amor me terminará matando sin remedio.
La vida resulta un estúpido dilema sin remedio. Es algo de lo que más aborrezco en ella. ¿A dónde me llevará haberla amado? No lo sé. Pero, lo que sí sé es que no sería quien soy sin haberla conocido, amarla, amado; sin cada uno de los pasos previos, aborribles, martirizantes e imperecederos que moran en mí sin poder desecharlos; cada paso que me llevó a ella, sosegando el pesar y la bruma de entonces. Paso a paso caminé hacia ella, sin saberlo o quererlo; ahora alejándome… sabiéndolo y queriéndolo… y no.
En ocasiones, por extensos ratos me duele ser yo, ser como soy sin remedio alguno —por situaciones y aspectos inmutables e invariables por mí, más allá de mi voluntad—; y en otras aprecio y disfruto de quien soy. Tal vez algo común en todo nosotros, pero constantemente me cuesta creerlo. Vivir condenado a esta ambivalencia que desconozco a donde me llevara…, sin ella, mi cura, mi aliento, mi esperanza y razón de vida.


D. Leon. Mayén



Falling Down... for her

jueves, 25 de mayo de 2017

Eterno pesar

Eterno pesar

La muerte, cómo en antaño, ya no llama a la puerta,
ahora timbra cotidiana,
mas grita igual que entonces…
que siempre:
estridente, devastadora y resonante…
Abyecta al corazón y la mente.

Un adiós improvisto...,
la muerte prematura…
violenta, silente e íntima,
dolorosa más que la distancia que separa,
cual punzante espina sangrante
de lo que una bella flor fue;
fulmina sin tregua o clemencia…
Esa, toma más de lo que se nota,
arrastrando consigo lo intangible:
voluntad, deseo, esperanza e incluso,
de a poco,
el alma.
Se afianza parásita a la memoria;
volviendo todo un imperecedero sufrir,
un vil delirio
que sólo la muerte arrebata, sella con su serena paz eterna…
Así como ahora reposa ella.



D. Leon. Mayén

martes, 14 de febrero de 2017

Des-amor

¿Desamor es amar sin amor? ¿O quizá no tener a quien amar?

Des-amor


El desamor, para muchos repudiado y por todos temido, al menos los que lo han saboreando previamente y con “deleite”; pero, como sea, inevitable. Porque, a mi ver, el desamor no existe sin un amor previo.

La RAE (Real Academia Española) define así esta palabra, en su actual edición:
desamor
1. m. Falta de amor o amistad.
2. m. Falta del sentimiento y afecto que inspiran por lo general ciertas cosas.
3. m. Enemistad, aborrecimiento.”

Y, amor así:
amor
1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. Tendencia a la unión sexual.
5. m. Blandura, suavidad. Cuidar el jardín con amor.
6. m. Persona amada. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing. Para llevarle un don a sus amores.
7. m. Esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella.”

Y por ultimo veamos el prefijo des-:
“des-
1. pref. Denota negación o inversión del significado de la palabra simple a la que va antepuesto. Desconfiar, deshacer.
2. pref. Indica privación. Desabejar.
3. pref. Indica exceso o demasía. Deslenguado.
4. pref. Significa 'fuera de'. Descamino, deshora.
5. pref. A veces indica afirmación. Despavorido.”

En lo personal, me parecen sobradas muchísimas definiciones al hablar del amor o el desamor, y cosas afines; aunado a que no es igual para unos que para otros. El desamor, como el amor, tiene miles de facetas, aunque la mayoría se centran en lo romántico (del cual hablare en breve). No es igual el desamor que puede sentir un bebé, o niño, de sus padres; o entre hermanos, incluso una mascota de su amo —también sienten con fervor; dejémonos de idioteces—.

Pero perfilémonos en lo romántico, eso de lo que todos quieren —queremos— escuchar; ya sea por anhelo, remembranza, deseo de sentirlo y experimentarlo, o por mera ansia curiosa. Como mencioné sin amor no puede existir desamor, al menos romántico, aunque, claramente hay excepciones; y es que el desamor surgente de un profundo y vehemente amor es… puede ser lo opuesto a lo que dicho amor fue: algo destructivo, sumamente doloroso e incontenible a todo deseo o razón, algo que avasalla el temple, la voluntad y el deseo por todo, desembocando, en el peor de los casos, en una aberrante depresión «pero ese es otro tema, muy escabroso, a tratar».

Desamor es desear, anhelar, evocar, sollozar, adolecer… amar sin amar, y, a la vez, sufrir de amor. Porque el amor ahí está, no es —por mucho que lo digan o pretendan— algo que se va o desecha apenas se acaba una relación, cual hojas al caer de un frondoso árbol, bello, vívido. El dolor de la ida de ese amor, de esa persona que locamente hemos amado, es lo que desgarra el pecho, punza la mente y mengua la voluntad. Martirizándonos en las noches de vigilia, que sin notarlo mutan en destellantes y molestos amaneceres, amargos y solitarios. Desamor no es que no te quieran, eso bien puede ser que te desaíren, te rechacen o meramente no eres de su agrado; claro que, bien se puede amar sin ser correspondido; o “no saber amar”. Desamor es desear tener lo que se tuvo, con arrebatado frenesí y desesperada agonía, porque eso que se sintió, eso que él o ella nos han provocado en su tiempo fue para nosotros todo lo que queríamos… necesitábamos y bastaba; el resto era nada, comparado con nuestro amor. Desamor sin un previo «amar», es sólo desear amar; pues no hay carencia de nada, solamente ansia de amar y ser amado… —sin embargo, es mi punto de vista—.

El desamor al igual que su homónimo, nos lleva a miles de locuras, estupideces y osadías… Y a otros, a sufrir sin aparente fin, doliéndonos de compunción por los errores cometidos y sentenciados a la eternidad. Recordando con nostalgia —una nostalgia en mixtura con el pesar y la tristeza— lo que fue, quienes éramos en su compañía, entre sus brazos, entre las carisias que supusimos serían eternas; entre besos y miradas apasionadas… intensas; arrullándonos en deleite con sus palabras; haciéndonos soñar con sus sonrisas y ocurrencias, sus detalles y sorpresas… alimentando con su ser, bienhechor, nuestra alma, y arrobándola inevitablemente; quedando ahora agonizando en pena por un retorno que no será… ya no será.

Me parece, a la vez, que el desamor… es a causa de ese amor que se tiene arraigado en el corazón y ya no tiene a donde fluir libremente, en quien proyectarlo y ceñirlo con él sin mesura, con fervor; no como lo hicimos… no con quien quisiéramos… no más.

En parte esto es lo que es para mí el desamor, lo que significa; y sé claramente no es lo mismo para todos, no todos pensamos, sentimos y ¡amamos! igual, dentro de nosotros, ni a alguien más: ¡cada amor y amante es diferente, único e irrepetible!

Seguramente tu no sientas lo mismo al pensar en esta palabra —que casi no he mencionado, ja, ja—, desamor; y/o posiblemente compartas algunos de mis puntos de vista pero, te aseguro no lo sufres como yo… Y yo como tú.

En inglés, creo, la palabra equivalente a desamor es loveless, algo así como sin amor, carente de él —en parte, casi lo mismo que lo antes citado—. Ahora bien, a mi gusto prefiero un equivalente como lovesick, pero, más apropiado me resulta, y bello por su síntesis y profundidad, lovelorn: Abandonado por su amor. Herido de amor, suspirando de amor —Así lo hallé en un viejo diccionario—. Ambas palabras me agradan mucho, definen bien el sentir con brevedad.

Por último; quiero creer que el desamor puede hacer que amemos más, que se aprecie el amar, se desee; al llegar hasta cierto punto, y no sólo de manera romántica…; aunque claro, hablo en el mejor de los casos. De otro modo nos volvemos unos bastardos frívolos, amargados, rencorosos e insufribles, patanes intolerables —y mira que como los hay—.


¡Volver a amar no es olvidar amores pasados,
es encontrar un espacio para un nuevo amor
donde creemos no hay sitio!



D. Leon. Mayén


¡FELIZ SAN VALENTÍN... O NO! Tracks of Love "Rastros de amor"
Versión leída, por mi amiga, y booktuber, Ximena: Hablando sobre el Desamor - Soñando entre mundos: http://youtu.be/Eo99eCckmow

martes, 7 de febrero de 2017

Trabalenguas románticos

Canciones, películas, ¡poemas!, de amor… pero también hay trabalenguas sobre el amor. Esta es una pequeña compilación de los que he hallado leyendo algunos librillos de trabalenguas.

Trabalenguas románticos


Quiero y no quiero querer a quien no queriendo quiero,
he querido sin querer y estoy sin querer queriendo,
si por qué te quiero quieres que te quiera mucho más,
te quiero más que me quieres.
¿Qué más quieres, quieres más?

... ... ...

El amor es una locura,
que ni el cura lo cura,
que si el cura lo cura,
es una locura del cura.

... ... ...

Si por qué te quiero mucho
quieres que te quiera más…
Te quiero más que a mi vida.
¿Qué más quieres? ¿Quieres más?
Te quiero tanto que si el salvarte fuera la muerte,
y el perderte tener vida,
prefiero la muerte y salvarte,
a perderte y tener vida.

 ... ... ...

No me mires, que nos miran que nos miramos.
Sospechar pudieran que nos amamos.
Nos miraremos cuando miremos que no nos miran
y entonces, nos amaremos.

 ... ... ...

Nada demanda

mi amada dama de mí.

.... ... ...

Mírame sin mirar, Miriam,
mírame mientras me muevo;
no me mires, Miriam mía,
no mires que me muero.

... ... ...

Los trabalenguas se han hecho
para destrabar la lengua,
sin trabas ni mengua alguna
y si alguna mengua
traba tu lengua,
 con un trabalenguas

podrás destrabar tu lengua.


jueves, 2 de febrero de 2017

Tibias noches de amargura

Por más que quisiera, ahora, no puedo evitar sentirme así.


Tibias noches de amargura


Heme aquí, refugiándome de la negrura de la noche y el frío de la soledad. Entre luces fatuas, pero útiles a su propósito... Mas no así, el "cobijo" de las sábanas, que en vez de acogerme con calor me dirigen al gélido recuerdo; al ansia y deseo de momentos ya pasados... pero no extintos; raíz de mis desvelos, de mis suplicios nocturnos, mi martirio general.
Sin ella las noches, antes gratas y gloriosas, ahora son tortuosas. Divagando sin fin de un lado a otro, y sin moverme... Queriendo olvidarla... Deseando abrazarla, tomarla y cubrirla, cómo hacen estas sábanas, que no me confortan del todo o consuelan meramente poco.
Buscaré el descanso, la paz en la plácida inconsciencia, esforzándome en no sucumbir entre ya conocidos y eternos anhelos y suspiros... Cuando menos, hasta que retorne a estar aquí tendido.


D. Leon. Mayén


lunes, 10 de octubre de 2016

Reseña: María, de Jorge Issacs

Reseña: María
De: Jorge Issacs


Autor: Jorge Isaacs (1837-1895) Poeta, novelista, y participante activo de las luchas civiles que sacudieron Colombia en el siglo XIX. Único autor de esta novela y un libro de poemas.
“MARÍA, considerada una de las más destacadas de la literatura romántica hispanoamericana”. Fragmento de la contraportada.
Páginas: 215 (Formato A5)
Publicación: Bogotá, 1867
Como de costumbre este libro "llego a mi" de forma inesperada, por azar. Al comienzo me costó adaptarme a su estilo poético de describir la Colombia de aquel tiempo, sus paisajes. También comprender los modismos de aquella época y en aquel lugar, aunque bien algunos me fueron más que claros.
Muchas veces estuve a punto de dejarlo, pues me parecía nada trascendente, monótonos los sucesos. Pero, en los capítulos subsecuentes grácilmente me sedujo la trama, los personajes y los acontecimientos —teniendo incluso una pesadilla muy interesante y excitante, por la parte de la casería—; ansiando cada vez más saber que ocurriría con Efraín y María. Los últimos capítulos... bueno, a mi parecer le dan todo el sentido a la historia, a la vez que lo trastornan todo bella y románticamente, pero más que nada con lóbrego. ¡Cien veces lo leería!, siempre con la esperanza de que fuera otro el final.
No me gusta mucho hablar de cuestiones técnicas sobre los libros que leo, pues eso me lo reservo para mi aprendizaje como escritor; a lo que mayor importancia le doy es la trascendencia, lo que deja, cambia y me hace reflexionar sobre lo leído, y si bien me va, la vida misma —como en este caso—. Pero esta ocasión lo que más me ha fascinado de la obra es su concisión al narrar, sin demasiadas bagatelas; pero más aún los diálogos, tan coloquiales, tan… como de alguien como yo, alguien cotidiano que simplemente se expresa y ello quedara plasmado en los diálogos; también llega a ser un poco dificultoso captar, a veces, lo que se dice.
Me parece evidente, no es una lectura para cualquiera, más que nada por qué resulta muy clásica, diría yo, refiriéndome a aquellas épocas. Pero sí, pienso, basta con captar el contexto global de la narración y la historia para disfrutar de ella.
Uno de los dones de la literatura, una de sus magias es crear imagines en nuestras mentes imaginativas… Y en particular, ahora, no puedo apartar de mi mente esa imagen final, al pensar en este título, claro por sobre otras más creadas al mirar sus letras, y también inolvidables como gratas.
Por obras como esta amo con pasión gozosa la literatura clásica, pues eran otros tiempos, era otro mundo, otras costumbres; a la vez que en esencia lo mismo; y creo con fervor al leer éstas, formo una pequeña parte de todo aquello; lo que el tiempo ha transformado, se ha llevado inevitable, y que tristemente hemos trastornado, para bien y mal.



D. Leon. Mayén

martes, 27 de septiembre de 2016

Mujer en la niebla

¿Está ahí ella, existirá siquiera, es real? Si la ves, ¿será mejor huir o… permanecer y mirarla, contemplarla hasta hallar su verdadera figura? ¿O es que es un simple sueño?


Mujer en la niebla


Apenas y te distingo, apenas y logro ver algo en la bruma; en esto que antes fueran nubarrones tempestivos que segaron mi visión, impidiendo ver el resplandor de un mañana, mientras luchaba por no ahogarme en la ciénaga de penas y culpas que se desbordaron sin remedio.
Inmerso en estas condiciones inclementes y desesperanzadoras, es que me pregunto si realmente existes, si no eres nada más que un espejismo, una ilusión efectuada por mí en este sufrido destierro, una proyección etérea de un deseo desesperado que terminara por torcerse en mi contra. Dime, ¿lo eres? ¿Estás ahí, aun ahora… cuando dudo de ti? ¿Cuándo mi corazón anhela vehemente, por sobre mis ojos y sentidos lo seas; lo eres?
Ronda en torno a mí, misteriosa amiga, confirma por sobre mi ceguera lo que clama mi alma, e impregna mis sentidos con tu presencia; has que mi olfato se deleite con tu esencia; que mis manos sientan tu gélido toque; y si al final lo deseas, que mis labios sientan los tuyos rosándose en armonía. Y demuéstrame así lo que mis ojos dudan y mi cuerpo percibe es real… cuando menos ahora.
Me cuestiono si tus palabras bastaran, si me embelesaran al emitirlas tu voz y con ello podre olvidarme de lo demás, de mis infinitos tormentos. ¿Es a caso que mi alma, en este cariz fosco, percibirá mucho más de lo que mis ojos captan al estar en tu presencia?, y así aclarar la imagen borrosa que miro ante mí de ti, mi querida. ¿Sera así?
No respondes a mis interrogantes… Quizá sea por qué no sé escuchar lo que expresas, o cómo hacerlo correctamente; ¿o prefieres el silencio indiferente, o, la voz parca de un alma cóncava; es eso? ¿Sera probable que mientras más pase contigo se facilitará el escucharte, el verte cómo eres realmente? Esta incertidumbre, superada mi paciencia o mi temple, ¿será?, me conducirá al despeñadero de la manía; caminando sin poder distinguir gran cosa en esta atmosfera tenue de visión y amplia en misterio y temor; ¿o me guiaras de la mano entre la penuria aciaga de este delirante lugar, llevándome de la mano por un terreno ya sabido por ti?
Supongo que no tengo más remedio que permanecer aquí, ¿a dónde más iría, que más haría?, y descubrir tu verdadera figura… ¡Después de todo, estoy casi seguro, yo mismo he creado esta niebla!


Si dejas de sentir… si dudas de lo que sientes, lo que en ti provoco, quizá, mejor será desvanecerse entre la bruma, y dejar el placer y el deseo en lo inconcluso de lo que hasta ahora se ha forjado. –Nota escrita para una despedida.

D. Leon. Mayén


Sin título
Fotografía del perfil, en Flickr, de Kasia
(Usada bajo la licencia Creative Commons)

jueves, 1 de septiembre de 2016

Destino

Después de largo tiempo sin escribir algo de éste estilo; principalmente por enfocarme en escribir un cuento largo, durante un mes; y hace pocos días sufriendo los embates repentinos y constantes de la nostalgia del recuerdo y la compunción de la añoranza de lo que se fue y desearía fuera; es ahora que escribo esto. Retomando la escritura de las lineas pensando en ella -sin poder superarla del todo, pues cómo he dicho antes, es parte de mí-.

domingo, 29 de mayo de 2016

Hoy y Siempre

Mientras más tiempo pasa; mientras la vida se lleva consigo mis antiguos sueños y anhelos, diluyéndolos con cada parsimonioso, pero constante,  movimiento de la más extensa de las manecillas en el reloj; consigo parten esos deseos, planes y esperanzas: de estar con ella, compartir nuestras vidas.
Pero, espero que aún sepa que, pase lo que pase y sea cuando sea, estaré ahí: donde tenga que ir, cuando tenga que ir y para lo que sea.


Hoy y Siempre


Se fuerte y resiste, resiste de pie, o harta y cansada en tu cama, pero como sea, se fuerte y resiste.
Resiste las inclemencias de la vida, los obstáculos en ella, las dificultades que parecen insolubles, los días tristes, las noches solitarias.
Resiste hasta que vuelva; o hasta que un día por azar nos volvamos a encontrar, el día en que espero me cuentes que todo va bien, que tu vida es como la soñaste. Pero, si no es así, ten por seguro que estaré ahí para ti.
¡Tan sólo resiste!


D. Leon. Mayén


Hoy y Siempre - CC by-nc-nd 4.0 - D. Leon. Mayén

viernes, 27 de mayo de 2016

Frío Invierno

17-10-15

Frío Invierno


De nuevo, como cada año, ha llegado esta estación del año.  La que hace tiempo ame tanto. Días, tardes y noches; frías, húmedas y lluviosas.
Siento el frío que atraviesa la ventana, y se filtra por debajo de la puerta.

En cuanto el frío se apodera de mis sentidos, provocándome la nostalgia de cálidos recuerdos, te echo de menos. Extrañó esas noches de otoño e invierno, donde bajo las sabanas nuestros cuerpos encontraban calor en el otro permaneciendo tan juntos como si fuésemos uno solo; hasta que con un cálido beso por la mañana te marcharas.


D. Leon. Mayén

Frío Invierno - CC by-nc-nd 4.0 - D. Leon. Mayén

viernes, 20 de mayo de 2016

Un paseo por la ciudad

¡Lo bello de estas líneas es que las escribí pensando en ella, y, quizá, tú lo hagas en alguien al leerlas!

Un paseo por la ciudad

 Si mañana, andando por la ciudad, nos encontramos. Al mirarte, sentiré que no he dejado de amarte, que fue apenas ayer cuando te vi por última vez.
Volverán a mí todos esos sentimientos acompañados de recuerdos, provocando en mí un incontrolable deseo de correr hacia ti, tomarte en mis brazos y hacerte girar como solía hacerlo, aprisionándote con fuerza entre mis brazos. Fingiendo que nunca terminamos. Besándote y besándote hasta el cansancio.
En cambio sólo nos saludamos, preguntando cómo hemos estado. Y siguiendo cada uno por su camino.



D. Leon. Mayén


Un paseo por la ciudad - CC by-nc-nd 4.0 - D. Leon. Mayén

martes, 17 de mayo de 2016

Tocando fondo

Publicado en Tumblr el: 26-10-15

Como podrán leer a continuación y, en estas breves líneas, si han leído anteriormente mis entradas, esto que escribí el año pasado es  posterior a que ella se fuera, que termináramos, que cometiera el que quizá será mi gran y eterno error. En esos tiempos todo volvió a un gris tétrico, a una soledad familiar, pero más gélida y desmotivadora; sentimientos  enmascarados  por la emoción de terminar la que es mi primera novela  corta, mientras esperaba la llamada de una editorial que jamás llego —cosa que me tiene un tanto sin angustia, pues soy realista y sé que no es tan buena como creí en el momento, siendo nuevo en la materia —.
Esas sensaciones desesperanzadas y desoladoras ahora las cubro de nuevo escribiendo; ¡y vaya que sí funciona! Pero sé que únicamente es tapar el sol con un dedo, soluciones momentáneas, pues en la penumbra de la noche siento ese dolor, muy hondo en mí, que persiste ocultándose como yo lo hago de él, esperando acechante por uno de esos momentos solitarios en que nos encontremos cara a cara, ansioso por cobrarme.


No estoy del todo seguro, pero esas sensaciones emocionales, las proyecto al escribir —no en lo que publico aquí, pues la mayoría de los post son “reposteados”—, llegando a tener que dejarlo todo para poder respirar unos días del agobio de pensar y pensar el desarrollo de la historia, y de enmascarar todo tras un muro inexistente para no afrontarlo.

Normalmente mis entradas las publico también en comunidades de Google+, generalmente temáticas de amor o literatura, según el tema; pero esta vez no hablo de amor, sino de mi vida en un tiempo amargo y gris en ella, algo que dudo le interese a muchos, pues si no intereso en el depresivo Tumblr, menos aquí, ja-ja-ja.



Tocando fondo

Sólo me queda seguir adelante, aunque eso sea cavar más y más profundo, en este oscuro hoyo en el que me encuentro desde hace tanto.
Seguir adelante esperando salir. Aceptar que nadie vendrá a sacarme o ayudarme a salir.
Y aceptar como la verdad absoluta, que siempre he estado solo y eso nunca cambiara. Quien no tiene que perder, tiene todo por ganar… Oh ¿No?

jueves, 14 de abril de 2016

Esta mañana, otra mañana

Publicado en Tumblr el: 14-8-15

Esta mañana, otra mañana


¿Cómo es que puedo levantarme de nuevo?
Un día más de lo mismo.
Hago lo mismo de cada día, por los últimos… yo que sé desde cuando, los días sólo se juntan como polvo.
Me pregunto cómo es que cada día persiste el mismo dolor que llevo dentro, acreciendo. Mientras, como, duermo, hablo y vivo o trato de hacerlo, sin poder sacar este sentimiento desolador y profundo que llena el hueco donde se alojaba lo que tuve, por lo que viví.

No importa cuánto me duela o canto sufra, esta sensación, este sentimiento no se marcha, no abandona mí triste cuerpo sin vida.


D. Leon. Mayén

martes, 12 de abril de 2016

Cerca, cerca de mí.

Leer esto me traslada a un tiempo muy concreto, no muy lejano en sentido, no así en percepción: nubloso, melancólico, desolador y doloroso para mí. Ha avivado la llama de lo que sentí, y había enterrado, tan hondo en mí que siquiera lo recordaba en lo más mínimo, hasta hoy. Podrá ser un texto corto, pero el sentimiento que resguardan estas letras es enorme.



Cerca, cerca de mí.

Aún no sucede, pero siento como si hubiese sucedido o estuviese por suceder.
Siento de nuevo el frió de la soledad, las profundas heridas del abandono que se vuelven a abrir.
Ya puedo sentir las lágrimas que caen de mi rostro, porque te has ido… sabiendo que esta vez no volverás, sabiendo que lo que tuvimos es para siempre… pero en algún momento tendrá que terminar.


D. Leon. Mayén